23 de junio de 2015

Ruta del Alba


La Ruta del Alba (PR.AS-62), también conocida como las Foces de Llaímo, puede considerarse como uno, si no el más relevante, de los fenómenos naturales con categoría de Monumento Natural declarado en 2001, a los que la geografía asturiana nos viene acostumbrando.
El Parque Natural de Redes, por donde discurre, se sitúa al SE de nuestra región, bañado por el Nalón y roturado por la cuenca del mismo, y con dos embalses en su haber: Tanes y Rioseco. Sus múltiples alturas de considerable cota, sus hoces y gargantas y hermosos valles de verdes pastizales aprovechados para la ganadería autóctona, permiten enjuiciarlo comparativamente como uno de los espacios de mayor atractivo de Asturias, sobre todo para los montañeros y senderistas conocedores del entorno.
Pues bien, la Ruta del Alba es uno de sus reclamos. Se estructura a lo largo del Río Alba con rincones de encanto, con rápidos y cascadas, con hoyas donde apetece el baño, con estrechas gargantas que en conjunto constituyen escenarios que deleitan a caminantes y fotógrafos. Este río nace en las alturas del circo formado por los Picos Aberrugues, La Forcá y Monte Llaímo, en Riofierros, y en su descenso hacia el norte incrementa su caudal con la confluencia del Arroyo de Monte Llaímo y el Reguero de Penocha en Cruz de los Ríos, y otros que lo alimentan más abajo.
El trayecto de la ruta de hoy está perfectamente señalizado, complementado con paneles informativos de la fauna y la flora del lugar, y se desarrolla con una buena parte de ancha pista y otra de camino fácil apto para niños.
La aproximación al lugar se realiza por la AS 117 primero, doblando a la derecha por un desvío (SC 2) tras rebasar el pantano de Rioseco después. Pasamos Villamorey y llegamos a Soto de Agues. Nos espera un amplio parking a los aledaños del polideportivo municipal de este último enclave. Estamos en el municipio de Sobrescobio. Las calles de Soto de un perfecto empedrado absolutamente limpias llaman la atención del viandante tratándose de un pueblo de alta montaña. La mayoría de las casas se hallan rehabilitadas y son un lujo para la vista.
Arrancamos a caminar cruzando el pueblo hacia el sur, cerca de la Ermita de San Antonio, y dejando a nuestras espaldas la elevada torre de la Iglesia de San Andrés.
Tras pasar el lavadero nos internamos ya en la ruta.
A los quince minutos bordeamos una piscifactoría truchera.
A poco más de dos kilómetros, en el Campurru, el cargadero de una antigua mina de mineral de hierro nos sorprende. Se llamaba del Carmen y extraía para Durofelguera.
Algunas cabañas, una fuente y abundantes paneles educativos describiendo la flora y fauna del entorno hacen del encantador trayecto, además, ameno.
Cuando se alcanza Puente La Vega se dispone de un área recreativa para quien desee tomarse unos momentos de descanso y/o reponer fuerzas con un tentempié.
No es lo habitual, pero a efectos de conseguir buenas composiciones y escenarios fotográficos óptimos hacemos continuas incursiones saliéndonos del camino hacia abajo, al río, disfrutando desde más cerca del frescor de sus aguas y las vistas. 
A partir de aquí la pista ancha y trabajada se torna cómodo camino aunque más irregular que discurre por la margen izquierda del río.
Rápidos, saltos, pozas (Covallón, El Calvu, Les Lleroses, La Sepera) y cascadas de más de 10 m. de altura se suceden unos a otros con increíbles imágenes de contrastes naturales.
Robles, hayas, tilos y algún tejo sobreviven entre las piedras y con la poca luz que las altas paredes de caliza y cuarcita les permiten. Quizás les resulte favorable y compense el ambiente de continua humedad en el que se desenvuelven.
Pero aun nos esperaba la angostura del desfiladero del Alba o las foces del Llaímo. Aquí nos encontramos con lo más agreste de la ruta y aunque el piso es cómodo y seguro se debe extremar la atención.
Y así, tras cruzar dos pequeños puentes de piedra: el de La Pontona primero y La Resquiebra luego, y deleitarnos con las diferentes vistas del río, entre foto y foto, llegamos a Cruz de los Ríos. Cuál no sería nuestra sorpresa al observar que unas cuantas cabezas de ganado vacuno se nos habían adelantado y disponían para su antojo del área de descanso.
El tiempo seguía inestable con cielo encapotado por lo que la vuelta por el mismo camino no se hizo esperar.






Distancia: 14,2 km
Desnivel acumulado de subida: 350 m
Dificultad: Baja
Duración: 3 h 20 min.


Aparcamiento grande en Soto de Agues





Comienzo de la ruta


La piscifactoría


Antiguo cargadero de hierro

Puente Precia la Vara







Paso canadiense



Pontón de Retortoriu






Cruce de la Vega


Espacio de cascadas




Rocas con vestigios de mineral de hierro








Desfiladero de Llaímo

Area recreativa en Cruz de los Ríos

Volvemos

Ermita de San Antonio entre los tejados de Soto de Agues


9 de abril de 2015

RUTA DEL CABRIL - Rioseco - Peña El Gamonal - Pico La Colladina - Barranco de Anzó - Camin de Acéu


La Comarca del Nalón se halla compuesta por cinco concejos a saber: Caso, Langreo, Laviana, San Martín del Rey Aurelio y Sobrescobio.
Pues bien, el primero y el último, Caso y Sobrescobio respectivamente conforman el Parque Natural de Redes, declarado por la UNESCO Reserva de la Bioesfera, territorio en el que se preservan, casi intactos, algunos de los paisajes y ecosistemas más valiosos de la Cordillera Cantábrica.
Sobrescobio, originariamente “sobre el desfiladero”, le viene el nombre por su desde antaño difícil y estrecho acceso, aun posible merced al tallado por la erosión de las vertiginosas aguas del Nalón en su discurrir hacia el norte costero a través de los siglos.
Una de las rutas formalmente recogida y divulgada por este concejo, Sobrescobio, se refiere a un circuito que consiste en, pisando La Senda de la Calzada Romana (GR-122), acceder a la Peña Gamonal, para volver por El Camín del Acéu hacia el Rioseco del inicio.
Pues bien justo enfrente de “La Casa del Agua” de la capital del municipio, y con sólo cruzar la carrtera AS-117, comienza ya con fuerte pendiente hacia el norte una senda denominada Camín de la Peña.
Tras cruzar un par de portillas y decidir dos desviaciones hacia la izquierda, y sin parar de subir por más o menos dos horas, llegaríamos a la majada de la Gamonal, preciosa atalaya para recrearse en buen día de las vistas de los montes del entorno. Hemos ascendido ya unos 500 metros de desnivel, aunque aun nos quedan casi 150 más hasta el punto más elevado de nuestra excursión de hoy.
Al SW observamos de las vistas del embalse de Rioseco, Campiellos y Villamorey, y al SE la mitad del de Tanes y su presa.
Los últimos diez o quince metros para coronar la Peña Gamonal (1.097 m.) necesitan de cuidado y apoyos por lo pendiente y abrupto del acceso, y arriba ni una sola marca o señal.
Con cuatro fotos desde lo alto continuamos hacia el norte, Collado La Faya, y Picu La Carba o La Colladina (1.118 m.) Unas piedras amontonadas indican que nos hallamos en su cima, a unos quince minutos de aproximación de una a otra, entre La Gamonal y esta última.
Siguiendo al norte nos esperaba el siguiente punto de referencia: Collado Unqueru, y desde aquí tomaríamos un drástico giro a la derecha para con un cambio de paisaje encontrarnos entre verdes prados y alguna cabaña derruida.
Avanzando ya en dirección sureste por una senda clara entramos en un tramo boscoso comenzando a vernos con alguna dificultad para sortear árboles atravesados, barrizales a salvar, etc. Nos hallamos a la altura de la Reguera El Arbol camino de la Collada Pumarín (950 m.) Y aquí, con la Majada del mismo nombre, te encuentras en un lugar de no olvidar, se trata de esos espacios que la naturaleza nos regala y que sorprenden cuando caminas por alturas y parajes de nuestra tierra.
Varias alternativas de pistas hacia el sur podrían ser solución para devolvernos a Rioseco, pero era de nuestro interés bajar por los Barrancos de Secuesta y de Anzó, por lo que rodeando por el Collado Les Haces y la Casería de Achanes, fuimos perdiendo altura en un muy moderado descenso.
A la vera del Río Anzó en muchos tramos, disfrutando de la música de su caudal y de los violentos saltos y múltiples cascadas de sus aguas, casi sin enterarnos, nos vimos en la carretera a la altura del Rte. Puerta de Arroyo.
El asfalto nos duró lo imprescindible, 200 m., pues en Anzó tomamos pueblo arriba hasta entroncar con el Camín de Acéu. Avanza éste al principio entre castañeros, Cabornos, para continuar con un piso de típica calzada romana que nos hace reflexionar y retrotraernos dos mil años.
Al llegar a un cruce en el que nos habíamos detenido por la mañana a la ida, empalmamos con la misma senda de subida, ahora para volver a Rioseco , agradeciendo a última hora y en este caso la cuesta abajo.





Distancia: 17,6 km
Desnivel acumulado de subida: 1.000 m
Dificultad: Media
Duración:  7 horas







Ayto. de Sobrescobio


Cruzamos para empezar a caminar


Con referencias al origen de la calzada



Vestigios milenarios

Destacar las fortificaciones laterales

Mirador a poco más de media hora de subida, de parada obligada



SW

Pico Retriñón (S)

Peñón del Caspiu

Zona de calzada labrada en la roca con contrafuertes

Pico la Xamoca




Pantano de Tanes

Con zoom




Nos acercamos a Peña Gamonal


Desde su cima se ve el embalse de Tanes al SE

2ª cumbre: Pico La Cabra o La Coladilla (NE)

Bajamos a Collado Unqueru


Algunos obstáculos

En el Collado Pumarín

Anchares

Barranco de Secuesta

Barranco de Anzo


Salimos a la carretera

Anzó



Castañero de cabornos

Camín de Acéu

Entronque con el Camín de la Peña (PR-122)


De nuevo en Rioseco




CAMÍN DE ACÉU (forma parte del Camin Real o del Sellón)
Desde Rioseco, capital de Sobrescobio, se han recuperado más de seis kilómetros de senda, “Camín de Acéu”, que por un tiempo conformaron parte de lo que se conoce como Camino Real o de Sellón, calzada de origen romano con origen en Villaviciosa y que históricamente estableció comunicación con la Meseta a través de las cortadas gargantas labradas durante milenios por el río Nalón. 
Por algún lugar de la senda se perciben los restos de las canteras de donde se extraían las grandes piedras de roca caliza para el enlosado de la vía y la construcción de los muros laterales de seguridad y de contención.
Hacia la mitad del recorrido se penetra en una zona boscosa en la que se pueden descubrir espectaculares ejemplares de “cabornos” : centenarios castaños.

CAMIN REAL DEL SELLON
Milenaria vía que sirvió durante siglos para el tránsito de gentes, (romanos, arrieros, peregrinos) y el intercambio comercial con las tierras de León, pero también en la Edad Media como ruta transmontana del Camino de Santiago para los peregrinos que, atravesando el Puerto de Tarna y siguiendo el curso del Valle del Nalón se dirigen a rendir culto a las reliquias de la Iglesia de San Salvador, origen de la actual Catedral de Oviedo.